
Mente sana, cuerpo sano . Antiguo precepto del poeta Décimo Juvenal que data del año 55 dc y todos en algún momento hemos citado: hasta me atrevo a decir que más de uno de nosotros lo ha hecho en su versión original en latín (Mens sana in corpore sano), creyendo así que parecemos “más cultos”.
Depende quien la use, es posible que quiera resaltar una u otra parte de esta sentencia, tratando de dar más énfasis a una recomendación que a otra. Sin duda eso de mente sana, puede ser muy discutible: el desarrollo y funcionamiento de nuestras mentes y de que es una mente sana, es algo muy pero muy intrínseco de la experiencia personal de cada uno de nosotros. Por ello, no hay manera – cuantitativamente hablando – de poder medir qué es una mente sana.
Pero es una realidad, que a lo largo de nuestra historia hemos podido comprobar que una cosa no funciona ciento por ciento bien sin la otra, o sea es imposible separar nuestro espíritu de nuestro cuerpo físico y es ahí en donde se comienzan a trazar toda una cantidad de condiciones y necesidades para lograr un equilibrio entre ambos.
He elegido esta primera reflexión para abrir nuestro blog, porque el deporte es, desde mi punto de vista una de las llaves más poderosas que tenemos para fortalecer y alimentar esta amalgama espíritu/cuerpo con que la naturaleza nos ha dotado.
Para construir una sociedad sana, cada uno de nosotros desde su tarea o rol en este mundo, debería apostar a promover cualquier tipo de deporte en cualquier ámbito en que se desempeñe. Sin lugar a duda es en el deporte – ya sea por un simple juego, por placer o participando de alta competencia – que encontraremos un buen aliado para lograr una vida plena y abundante.
Imagen:Wikipedia












